AUTOSUPERACIÓN

03/09/2023
Antonio Mondéjar Platero

Claves para conseguir todo aquello que te propongas.

Desde el inicio de los tiempos hasta la actualidad, la evolución ha estado marcada por una constante de desafíos de superación para conseguir la supervivencia de la especie. Siempre hemos querido llegar más lejos, más arriba, desplazarnos más rápido,... .

Y así seguimos, porque el ser humano es adaptógeno y curioso por naturaleza. Ésta es nuestra esencia innata y cada vez las metas a conseguir son mayores.

Pero para poder desarrollar esta capacidad a nivel macro, primero debemos poder familiarizarnos con ella a nivel micro, es decir, haciendo frente a los diferentes retos, en forma de vivencias personales, que nos ofrece nuestra realidad cotidiana.

Aunque la autosuperación es una capacidad intrínseca e innata, está en decadencia. Cada vez disfrutamos de más y más comodidades que nos facilitan la vida y esto hace que nos vayamos acomodando y nos expongamos menos a situaciones de autosuperación, por lo que ésta va quedando debilitada.

Entonces, cuando aparece alguna dificultad vital, nos resignamos, nos rendimos o buscamos un elemento salvador externo que nos la solucione, con el gran riesgo de generar dependencia que ello comporta. Y esto ocurre porque estamos poco entrenados a ir al gimnasio de la autosuperación y muchas veces los pequeños retos se nos hacen una montaña.

Y si se trata de algún evento de máxima prioridad para nosotros, entonces la inversión energética que debemos desplegar para superarlo es enorme.

Pero creedme que desarrollar esta capacidad tiene resultados extraordinarios.

Tod@s sabemos que cuando se practica algo, una y otra vez, vamos cogiendo experiencia y normalizando el comportamiento, hasta que finalmente se automatiza y entonces éste ya no necesita de mucha energía para llevarse a cabo.

En mi opinión, es aquí donde deberíamos poner el foco atencional. Si de pequeños educamos a nuestros hij@s en la práctica de la superación personal, a través de metas sencillas primero y de forma progresiva, cada vez mayores y complicadas, les ayudaremos a normalizar y mantener activa esta capacidad, de modo que cuando tengan que hacer uso de ella, ya la tendrán entrenada.

Como me decía uno de mis maestros:

"Siempre debemos tener el barco preparado por la tormenta."

 

¿Os imagináis a un deportista que quiere hacer un maratón, y que va directamente a la carrera sin entrenarse? ¿Verdad que no? Pues con la autosuperación personal ocurre lo mismo, pero quizás al tratarse de una capacidad mental no se ve con tanta obviedad.

Y en la vida siempre llegará un momento u otro donde la necesitaremos. Sobre todo ante dos situaciones clave:

  1. Situación límite que amenaza a nuestra supervivencia.
  2. Para conseguir nuestros deseos, propósitos, metas u objetivos; lo que nos hará ser más libres, felices y autónomos.

En muchas ocasiones estas dos condiciones van de la mano.

 

Como he apuntado antes, el ser humano es curioso por naturaleza y el planteamiento de deseos y propósitos personales son el alimento del alma. Los necesitamos para vivir, crecer, y sentirnos útiles y valiosos.

Y para conseguirlos hay que tener fuerte la capacidad de autosuperación, que junto con otro componente mental, nos llevarán allá donde queramos. ¿Te imaginas cuál puede ser? Pues sí, sospechas bien, es la ACTITUD.

La actitud con la que hacemos frente a las realidades adversas es lo que marca la diferencia entre personas. Cualquiera de nosotros podemos llegar a convertirnos en débiles y vulnerables o en superhéroes dependiendo de la actitud con la que afrontamos los retos que nos ofrece la realidad.

¿Os dais cuenta de que las verdaderas limitaciones son siempre mentales y no físicas?

Tenemos multitud de ejemplos a nuestro alrededor que nos confirma dicha afirmación. Debemos cuidar muchísimo lo que nos decimos a nosotros mismos a través de nuestros diálogos internos, creencias y pensamientos, porque esto determinará la formación del nuestro de autoconcepto.

El camino de la autosuperación que les presento en la siguiente imagen tiene 4 fases muy claras, un momento extremadamente importante y unas consecuencias espectaculares para la personalidad.

1. Definición de objetivo:

Para empezar, si queremos conseguir cualquier deseo, propósito u objetivo debemos saber claramente cuál es, así después podremos focalizar nuestra energía en él.

 

2. Ponerse en movimiento:

Una vez hemos definido el objetivo debemos empezar a ponernos en movimiento con acción inspirada, es decir, debemos tomar acción y decisiones alineadas con el objetivo, de modo que me acerquen a éste cada vez más. Cuanta más acción inspirada hagamos y de forma constante, más rápido haremos el proceso.

 

3. Superar resistencias:

Siempre existe un momento en el camino que hace pendiente, donde aparecen dificultades o complicaciones diversas. Se trata del momento importante del que os hablaba antes. Llegado a este punto es donde toma máximo protagonismo la actitud. Si somos capaces de mantener una buena actitud y aceptar el desafío de la dificultad (o porque ya la habíamos anticipado o simplemente porque sabíamos que nos aparecería en algún momento u otro, aunque no supiéramos de qué forma), entonces podemos recordar los motivos por los que nos marcamos este objetivo, por qué queríamos conseguirlo y qué beneficios nos aportará.

Éste es el punto de inflexión más importante del camino, donde pueden pasar dos cosas:

  1. a) Que nuestras limitaciones personales (línea roja de la imagen) nos hagan tener poca tolerancia a la dificultad y entonces empecemos a cuestionarnos el objetivo hasta que finalmente pierda fuerza y ​​lo abandonemos, generando un sentimiento de derrota, fracaso y frustración.
  2. b) Que llegado a este punto hagamos uso de la actitud para trascenderlo, aceptar la transformación personal que nos comporta el cambio y romper el umbral de las limitaciones personales.

Ya podéis imaginar que si nos acostumbramos a practicar la opción A, generaremos una personalidad basada en la proposición de objetivos aunque sin la consecución de los mismos, con las consecuencias emocionales nefastas que ello conlleva.

Estas personas se van programando para la derrota, la carencia y la desvalorización personal. Entonces van proyectando una vida de las mismas características y la línea de las limitaciones personales cada vez va descendiendo más, por lo que a medida que baja su autoconcepto también lo hace su tolerancia a la dificultad y su autoestima.

En cambio, a las personas que suelen practicar la opción B les ocurre todo lo contrario, superan las dificultades con ayuda de la actitud y consiguen el objetivo propuesto de la manera esperada o similar.

En este caso, aparte de conseguir el objetivo propuesto (resultado favorable), el gran premio queda registrado en la personalidad, ya que se obtiene una sensación de victoria, satisfacción personal, aumenta la confianza y la seguridad en un@ mism@, y como consecuencia, la autoestima sube.

Una persona acostumbrada a cultivar derrotas emocionales termina muy desvalorizada y adquiere una gran falta de merecimiento, en cambio una persona acostumbrada a autosuperarse, vive en el éxito y la victoria constante, y a medida que crece su autoestima también crece su merecimiento y prosperidad y va perdiendo el miedo. Entonces, cada vez, es capaz de proponerse mayores hitos.

 

4. Consecución de objetivo:

Una vez superadas las limitaciones personales y las dificultades del camino entonces ya hace bajada y la consecución del objetivo es la consecuencia lógica.

Siempre digo a consulta que el punto 1 es absolutamente necesario para empezar, que el 2 y el 3 son los más importantes y es necesario estar muy atentos y enfocados; ¡y que el 4 llega solo si los anteriores les hemos trabajado bien!

La mayoría determina la norma y parecería ser que el privilegio que un@ tiene (físico o mental) y otr@s no, nos provoca una sensación de admiración muy grande cuando nos damos cuenta de que también se puede vivir con normalidad y felicidad sin él, aunque de otra forma.

Lo que quiero decir con esto es que tod@s podemos desarrollar esta capacidad, ya tengamos una deficiencia física o un deseo personal, si somos capaces de romper nuestras barreras mentales.

Sólo así podremos conseguir cualquier cosa que nos propongamos.