SANA TU PODER Y RECUPERA TU VIDA

01/02/2022
Antonio Mondéjar Platero

Como podemos entrenar el empoderamiento personal para sentirnos personas más libres.

 

Estamos viviendo más de una pandemia a la vez, y mientras todos los focos van dirigidos a una en concreto, la verdaderamente importante no se está teniendo en cuenta, cosa que a largo plazo puede tener consecuencias muy tristes.

¿Cuál? Os estaréis preguntando.

Pues  la de ir perdiendo empoderamiento personal.

Cuando hablo de empoderamiento me refiero a tener la capacidad de pararse,  hacer una escucha interna para saber lo que verdaderamente queremos y nos ilusiona, y buscar las herramientas para poder conseguirlo de forma autónoma, transitando el camino de la manifestación.

A primera vista parece algo sencillo pero cuando el reto de crecimiento y de prosperidad es grande, y ello implica abandonar la zona de confort, correr riesgos y tener el coraje de hacer frente a un cambio incómodo al principio, entonces la cosa se complica…. .

Vivimos inmersos en un mar de creencias socioculturales que afectan al inconsciente individual y colectivo,  y lo programan de tal manera que creemos que una realidad limitada es algo normal.

Es entonces cuando el conflicto de merecimiento hace aparición en nuestras vidas, nos sentimos con un tope de expansión , conformistas con las vidas que tenemos y observamos con envidia y recelos las vidas de prosperidad de otros, justificándolas de todas las formas posibles.

El camino del empoderamiento es un acto de autorresponsabilidad, donde la persona coge un compromiso con ella misma y está dispuesta a hacer el proceso necesario para conseguir un resultado determinado, haciendo frente a las dificultades que hagan falta para disponer de lo que quiere. Y si el objetivo tiene fuerza suficiente, la persona ya tiene la certeza que lo va a conseguir desde el momento en que se lo propone.

Cuando conocemos las Leyes Universales y Espirituales y aprendemos a aplicarlas empiezan a suceder cosas maravillosas en nuestras vidas.

Una de ellas es la Ley de Potencialidad Pura que nos viene a decir que nos podemos convertir en aquello que deseamos si estamos dispuestos a dedicar la energía necesaria a ese propósito.

El ser es una entidad flexible que habita en un universo abundante, de manera que su mapa de creencias programadas le hará que tenga una vida abundante de carencia o abundante de abundancia, según la capacidad de desplegar su poder personal.

Cuando una persona está dispuesta y hace frente al camino del empoderamiento obtiene un doble premio. En primer lugar obtiene el resultado que buscaba, pero el verdadero premio se lo lleva mejorando su autoconcepto.

Al haber hecho ella misma el reto, el proceso (haciendo frente a dificultades y adquiriendo nuevos aprendizajes y registros) y conseguido los resultados; la persona tiene un sentimiento de victoria, satisfacción y gratificación personal. Estos estados repetidos una y otra vez provocan un aumento de la confianza personal, la autoestima y también refuerzan la seguridad en uno mismo.

Lo que vengo a decir es que el verdadero tesoro del crecimiento está en el proceso, no en el resultado. Y cuando una persona está dispuesta a Dar, también es merecedora del Recibir. Y la persona que aprende a cosechar victorias genera un sentir de abundancia, libertad y grandeza.

La peligrosa pandemia de la que hablo es aquella donde las cosas, los objetivos y propósitos se quieren conseguir rápidamente y dando poco. Si puede ser que venga de fuera, que me sea dado por otra persona o que se pueda comprar, para tener que implicarme lo mínimo.

Aquí es cuando se complica la cosa porque al no hacer el proceso de forma autónoma, podrá conseguir los resultados pero no el crecimiento y expansión del ser. Y al estar carente de este empoderamiento, irá aumentando el sentir de dependencia con las emociones de miedo y rabia que conlleva.

La persona en este estado tiene la sensación de derrota e impotencia, y si se acomoda a acarrear derrotas por miedo a plantar cara a los caminos de crecimiento, entonces se producirá el resultado contrario al de la persona empoderada. Irá sintiendo cada vez más miedo, y su autoestima, seguridad y autoconfianza se verán fuertemente afectadas. Al tener grandes vacíos internos buscará rellenarlos desesperadamente con elementos externos… Y así se irá apagando y anulando lentamente.

Por favor, invirtamos esfuerzos y energía en  educar la cultura del empoderamiento, donde las personas recuperen el poder para construirse la vida que quieren con implicación, perseverancia y entusiasmo.

Será la única manera de liberarnos de este consumismo desbordante, que disfrazado de desarrollo, va adquiriendo la dimensión de monstruo castrador de personas.

Aún estamos a tiempo de liberar al ser y sorprendernos de toda su magnitud, pero tendremos que aunar conciencias.

 

¡Empoderémonos pues!